"La cueva" que descubrí en Málaga

Juan Gordon ha producido una de las películas más interesantes que he podido ver en el Festival de Cine Español de Málaga. Se estrenó en la sección zonazine y gané tres premios importantes (mejor película, actor y actriz). La cueva empezó siendo un mediometraje presentado en Sitges que obtuvo muy buenas críticas y el interés del productor de También la lluvia o Celda 211. El acierto ha sido rotundo: el medio paso a ser un largometraje que ya tiene distribuidora (se estrenará en julio de este año después del Mundial). Por si fuera poco, ya se han vendido los derechos del guión para hacer la película en Estados Unidos.

El argumento de La cueva es sencillo. 5 jóvenes se van unos días de acampada a la montaña y encuentran una cueva en la que se pierden. Pero esa perdida es claustrofóbica, con una realismo visual impactante y muy sufrido por parte del equipo técnico que se dejó la piel (literalmente) en el rodaje en varias cuevas de Formentera.

Quizás le falte una vuelta de tuerca a la descripción de personajes en la primera media hora: algo efectista y simple, con poco matiz. Pero la película de Alfredo Montero tiene mucha personalidad, a pesar de pisar un terreno conocido (Buried, Rec, El proyecto de la bruja de Blair). El guión mide muy bien el drama, el desarrollo de la historia y los personajes. Evidentemente no es una película para todo tipo de públicos; es un argumento durísimo, que lleva al límite al espectador. Pero ese cine llena las salas y, en este caso, además es una película grande, con un uso de las localizaciones realmente audaz e inteligente y unos actores que hacen muy creíble la historia.

Calificación: 7/10

"8 apellidos vascos": eficacia probada... y mejorable

Antes que nada quiero advertir que no me voy a poner cenizo. 8 apellidos vascos es una peli divertidísima con un cuarteto de actores magistral y una versión nacional muy hábil de la fórmula que triunfó en Francia (Bienvenidos al Norte) y en Italia (Bienvenidos al Sur). Se nota y mucho que los guionistas son Borja Cobeaga y Diego San José (Pagafantas, Vaya semanita, Amigos...). Hay chispa, ritmo, situaciones bien construidas y un final magnífico. Pero creo que se puede pedir más a los guionistas y especialmente al director.



Si queremos que el cine español siga creciendo hay que seguir exigiéndole más y creo que 8 apellidos vascos podría haber sido mejor si el arco dramático de los personajes fuera más complejo, menos estridente, si se evitasen las redundancias en las bromas (los chistes del peinado de la vasca por ejemplo) y en las escenas de amor (los besuqueos compulsivos y los lugares comunes acaban siendo cansinos). Con ese tiempo que se pierde en repetirse se podría lograr no sólo una fórmula eficaz, sino una gran película. Con esos actores y guionistas hay talento de sobra.

8 apellidos vascos lleva más de 10 millones ingresados, por lo que ya se ha confirmado que habrá una segunda parte.Otra gran oportunidad.




“Por un puñado de besos”: Nada que ver con Sergio Leone

Era consciente de que no iba a ver Nothing Hill o Breve encuentro. De todas formas, la película de David Menkes me ha dejado boquiabierto.



El director y guionista de perlas cinematográficas como Atómica o Más que amor, frenesí, se atreve con todo y hace que la pareja Ana de Armas-Martiño Rivas se enamoren a base de un guión “impagable”.


“Le encanta cubrir con azúcar glass sus momentos de subidón”. “Podemos crear una burbuja y compartirla”. “Soy mujer y no soy tonta”. ” ¿Bailamos? No hay música. Imagínatela”. “Y su cintura es un yo-yo, jugamos ella y yo”. "Es muy rico. Ay no sé, tiene algo”. “Todos llevamos un anuncio y el mío dice; Creo en el amor para siempre”.

Dejo pruebas del delito. Ella, con un look Hannah Montana muy clarificador, y él, con su melena Rey León, demostraba que lo del anuncio de Loewe no fue un accidente.

Clandestino en Málaga; "Kamikaze" en la pantalla

Llevo varios días sin escribir en este blog, pero si lo estoy haciendo directamente desde Málaga en esta crónica del Festival de Cine Español. Como era previsible, la edición de este año está muy lejos del nivel altísimo del año pasado. Además este año nos han dejado sin Dunkin Donuts gratis a los periodistas. Y eso no se perdona fácilmente. Aún así, da gusto trabajar con gente que te lo pone tan fácil.

¿La mejor por ahora de la Sección Oficial del Festival? Kamikaze. No es una buena película, pero al menos es un entretenimiento con buenas dosis de originalidad. Nunca pensé que diría esto de la opera prima del guionista de El Barco o Fuga de cerebros, pero hay que reconocer que Alex Pina tiene imaginación y cuenta con un repartazo. Y esta vez se ha puesto amable y optimista. El tráiler es estupendo, con una canción muy pegadiza que tiene mucho que ver con el tono luminoso de la película.



"¿Hay alguien que te espera ahí abajo?"

Volví a ver Gravity hace unos días. Ya sin 3D, sonido envolvente, y el Victoria Eugenia lleno a rebosar de críticos conscientes minuto a minuto de que estábamos viviendo un momento histórico. En el momento en el que Sandra Bullock y George Clooney admiran el planeta, perdidos en medio de la galaxia, y él le pregunta si alguien piensa en ella allí abajo, si alguien le espera, volví a ser consciente de lo grande que es el guión de Gravity.

Y lo injusto que es que no se haya llevado el Óscar al mejor guión original. Hubiese sido una llamada de atención a tantos directores que renuncian al personaje en favor de previsibles atracciones de feria.

"Monuments Men": los ecos se quedaban cortos

Dudaba mucho de ellos. Pero finalmente los ecos que llegaban de Monuments Men eran ciertos: la película es un sorprendente desastre. Con esos mimbres y esa historia resulta difícil entender como se ha llegado a construir una película tan insulsa, tan desconcertantemente boba, desde su banda sonora a la interpretaciones burlescas, pasando por unos personajes sin alma y unos diálogos tan poco inteligentes.

Es como si la inspiración de Clooney hubiese decidido darse unas vacaciones después de una obra maestra como Los idus de marzo.

Calificación: 5

Los dos últimos asaltos a la Casa Blanca

Hace unos meses la Casa Blanca y Estados Unidos con ella fue atacada en dos películas muy similares. Objetivo: La Casa Blanca de Antonie Fuqua, con Gerard Butler y Morgan Freeman y Asalto al poder de Roland Emmerich, con Jamie Foxx y Chaning Tatumm. Lo primero hay que hay que decir de estas dos películas es que no han cumplido su objetivo principal: ganar dinero. Objetivo: La Casa Blanca costó 70 y recaudó 160, Asalto al poder gastó 150 y recuperó 205. Nada que ver con los más de 800 millones de dólares logrados en 1996 por Independence Day, también de Emmerich.

Aparte de las cuentas, más o menos similares, hay una clara diferencia entre la habilidad de Fuqua y la torpeza de Emmerich. Asalto al poder tiene un guión imposible, con unos diálogos muy torpes y personajes descerebrados muy poco creíbles. Y no es que la película de Fuqua sea un obra maestra pero al menos es una explosión controlada de incoherencias, personajes poco definidos aunque inteligentes y simpáticos.

Lo más asombroso de Asalto al Poder es que ni siquiera gana en espectacularidad a Objetivo: La Casa Blanca, algo presumible en el cine de Terminator Emmerich.



¡Qué difícil es el día después de dirigir "Gravity"!

El episodio piloto de Believe coincide con el mayor momento de gloria de su director Alfonso Cuarón. Más allá de los premios que ha recibido, Gravity es sobre todo una película que cambiará muchas cosas en el cine: el 3D, los efectos especiales, el cuidado del guión en una historia que podía ser simplemente visual, la música, el sonido.

Pero lo diré rápido, Believe no es lo que promete. Aunque tiene un plano secuencia marca de la casa, este primer episodio no deja de ser una decepcionante atracción, más producida por J.J. Abrams que dirigida por el director de Gravity. Demasiadas persecuciones anodinas, personajes cartón-piedra, peleas ridículas. Y, eso sí, algunos chispazos de creatividad. Pero puestos a elegir me quedo con el piloto de Touch, que también contaba con un protagonista infantil con poderes desconocidos.

Evidentemente es el piloto y habrá que ver como se desarrolla la serie, pero las primeras impresiones no son buenas. Por ahora, lo mejor es la niña protagonista Johnny Seqouyah

"Tiempos de gloria", en buena forma

Ahora que 12 años de esclavitud ha vuelto a unir el abolicionismo con los Oscar, es buen momento para recordar una película que el paso del tiempo no le ha sentado nada mal: Tiempos de Gloria (1989). Probablemente sea lo mejor de Edward Zwick como director, y una buena muestra de la capacidad de dos actorazos: Morgan Freeman y Denzel Washington, que aquí devoran al voluntariamente sosaina de Mathew Broderick.





La película ganó 3 Oscar (actor secundario, el primero para Denzel, fotografía y sonido). La música de James Horner ni siquiera fue nominada, aunque lo merecía. El guión del fallecido Kevin Jarre (La momia, La sombra del diablo) es muy equilibrado en la emoción y en el desarrollo de los personajes. En definitiva, otra película camino de convertirse en un clásico.

130 millones para un novato

Aunque ya ha ganado 2 Oscar por la dirección artística de Avatar y Alicia en el País de las Maravillas, Robert Stromberg ha logrado todo un récord de novato: su opera prima será la más cara de la historia del cine. Maléfica, que se estrenará en mayo en España, cuenta con un presupuesto de 130 millones de dólares.

La película está protagonizada por Angelina Jolie y cuenta con un guión de Linda Woolverton (Alicia en el País de las Maravillas) y John Lee Hancock (Saving Mr. Banks). El remake de La Bella durmiente también incluirá una versión de Lana del Rey del mítico Once upon a dream, que ya aportó el tema central de El gran Gatsby.



MacArthur siempre quiso ser Tommy Lee Jones

Mañana llegará por fin una película histórica que no tenía buenos ecos (se estrenó hace dos años en Reino Unido), pero que sorprende por un guión interesante, un buen diseño de producción y un Tommy Lee Jones sensacional haciendo del general más condecorado del ejercito de los Estados Unidos.

Emperador se refiere a Hirohito, el líder tratado como si fuese un dios. Tras la derrota de Japón en la II Guerra Mundial, la diplomacia ruda y directa de MacArthur intentará que el país vencido mantenga un cierto orden bajo el mandato del mito viviente. La película está bien medida, cuenta la historia con inteligencia y añade unas gotas de humor al atractivo cruce de culturas.



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