No voy a ser original; es maravillosa

Todos los comentarios eran muy positivos en twitter y el trailer de promoción era muy atractivo. Después de ver los 8 capítulos de esta primera temporada de Stranger Things de los hasta ahora casi desconocidos hermanos Duffer, tengo que reconocerlo; es una serie fantástica. Una actualización magnífica del espíritu de la Ciencia-Ficción y cine de aventuras de los 80 que lograron Lucas, Zemeckis, Joe Dante o Tobe Hopper con el patrocinio del maestro Spielberg.



Lo que logró Pau Freixas con Héroes, o J.J. Abrams en cierta medida con Super 8, lo han magnificado estos dos mellizos nacidos en California en 1984. La variedad musical (electrónica, clásica) mantiene su personalidad al no acercarse a las sinfónicas, tan trilladas, de John Williams. Aparte de las brillantes apariciones de canciones de Moby, Peter Gabriel o Joy Division, la banda sonora de los primerizos Michael Stein, Kyle Dixon mantiene viva la magia de la historia y el ritmazo narrativo de las escenas.



Y es verdad que hay lugares comunes con Exploradores, Cuenta conmigo, Los Goonies, E.T. o Poltergeist, pero no es un simple remake. La mayoría de los personajes tienen su interés, entidad dramática y sentido del humor. Todo combinado con una inocencia juvenil y una defensa de la honestidad que no resulta ñoña sino entrañable. Hay amistad verdaderas, conflictos familiares y diferentes procesos de madurez que hacen que la serie crezca hasta un capítulo final apoteósico.

El elenco de actores es natural y creíble, un grupo heterogéneo en el que hay muchas caras nuevas y rostros muy reconocibles como Winona Ryder o Mathew Modine, que les viene muy bien recuperar el prestigio que tuvieron hace décadas.

La mezcla de actores Sólo sobra una concesión al sexo inmediato, criticado en la serie, pero innecesariamente explícito. Por lo demás Stranger Things entretiene, emociona y recuerda al cine que nos hizo volar en bicicleta, conectar musicalmente con alienígenas o descubrir el Santo Grial.

Calificación: 8,5

Hayao Miyazaki: imaginar es volar

Ganó un Oscar, un Oso de Oro en Berlín y un León de Oro en Venecia. Pero sobre todo ha sido un referente fundamental en el cine de animación a la altura de muy pocos: John Lasseter, Walt Disney

Hayao Miyazaki reconocía que no se consideraba un genio innovador sino una persona que intentaba ganarse la vida dibujando. Sin embargo la admiración universal de sus películas no se refleja sólo en la taquilla: los críticos de cine y artistas del séptimo arte también coinciden en considerarle un verdadero maestro.

Hayao Miyazaki nació en Tokio en 1941, un momento crucial de la historia de su país. Japón estaba inmerso en la Segunda Guerra Mundial mostrando al mundo su poderoso avance tecnológico, especialmente llamativo en su ejército aéreo. El tío de Miyazaki era dueño de una compañía y el pequeño Hayao vivió una infancia muy marcada por la fascinación por volar.


Esta afición es muy visible en su filmografía. Nausicaä del Valle del viento, El castillo en el cielo, Nicky, la aprendiz de bruja, El castillo ambulante, Porco Rosso o la que en principio será su última película: The Wind Rises, tienen una localización común: un cielo azulado claro con viento moderado y nubes blancas.

Para Miyazaki la animación es el arte de imaginar lo imposible: gatos que sirven de autobús, personajes que se convierten en animales, espacios y tiempos que juegan a no ser convencionales sino ingeniosos. Quizá por eso su cine no sea tan accesible como el de Pixar.

Tan lejos, tan cerca

Una película como El viaje de Chihiro (ganadora del Óscar a la mejor película de animación en 2003), no es una obra sencilla ni para niños ni para adultos. Aún siendo una de las películas de habla no inglesa más taquilleras de la historia del cine (hace poco superada por la francesa Intocable), no resulta una experiencia fácil de disfrutar. Hay demasiada complejidad visual y argumental, demasiada creatividad condensada para poder ser asumida sin una preparación previa.

Este cierto hermetismo resulta desconcertante en un autor que colaboró en series de anime que triunfaron en todo el mundo como Sherlock Holmes, Marco o Heidi. Pero en el momento en el que Miyazaki tuvo el control sobre sus películas (y en su caso se trata de un control exhaustivo, agotador, que le lleva a escribir, dirigir, hacer los storyboards, etc), el salto al vacío empezó a ser una práctica habitual en su narrativa.


Dentro del anime japonés, Miyazaki ha optado por un cine delicado y profundo, bellísimo en sus colores luminosos, bondadosa y nostálgico con un sentimentalismo sencillo y elegante que pretende llegar a todo tipo de públicos. Un cine muy alejado de la violencia característica y el pesimismo existencial de gran parte del anime y el manga más exportado (Akira, Bola de Dragón, etc).

Sus dibujos de definición imperfecta y un 2D irrevocable tienen una belleza muy singular. Los personajes expresan un optimismo vital que supera grandes gestas apoyados en una Naturaleza que a veces parece peligrosa, pero en realidad siempre tiene un perfil amable. Son numerosas las escenas en que un personaje se acerca a una criatura maldita confiando en su bondad natural. “No es peligroso, simplemente tiene miedo”, dice Nausicaä, una de las heroínas de Miyazaki (habitualmente femeninas).

La princesa y el compositor

Desde que en 1979 estrenase su primera película (El castillo de Cagliostro), Miyazaki ha dirigido 11 películas en 34 años. Un punto claro de inflexión en su carrera fue en 1997 cuando presentó La princesa Mononoke, su película más oscura y más cara (más de 100 millones de dólares de presupuesto). Miyazaki contaba con el apoyo en la música de su compositor oficial Joe Isaishi. Este colaborador habitual también de Takeshi Kitano, y responsable de una de las partituras más sugerentes de los últimos años (la compuesta para la película ganadora del Óscar a la mejor película extranjera en 2008: Despedidas), es uno de los grandes responsables de la magia del mejor cine japonés.


Con La princesa Mononoke empezó a considerarse a Miyazaki no sólo un artesano ingenioso sino un renovador del cine que empezó a tener eco en festivales de todo el mundo con una historia que aunaba épica y romanticismo. La película fue un éxito en taquilla dentro y fuera de Japón y facilitó el acercamiento de Occidente a sus obras maestras previas como Mi vecino Totoro (1988). Este espíritu del bosque es el logo de los estudios Ghibli que junto con Miyazaki dirige su amigo y mentor Isao Takahata (creador de verdaderas obras maestras de la animación como La tumba de las luciérnagas).

La admiración que los grandes genios de la industria de animación norteamericana tienen por la creatividad del cine de Miyazaki no ha hecho más que incrementarse con el paso de los años. Actualmente Walt Disney distribuye las películas de Miyazaki fuera de Japón y el líder de Pixar, John Lasseter, considera al dibujante nipón una de sus principales influencias. Tanto es así que en uno de sus grandes películas (Toy Story 3) incluyó a Totoro como uno de los peluches del protagonista. (en realidad este juguete ha sido la joya de la corona del merchandaising del Imperio Ghibli).

El viento que se llevó a Miyazaki

La edad, el excesivo trabajo y una ceguera progresiva han hecho que Miyazaki se retiró con una película que se pudo ver en festivales como Venecia, San Sebastián o Sitges. The Wind Rises es una película crepuscular basada en un comic del propio Miyazaki. En ella se recuerda la vida del famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. En esta obra se recogen los grandes elementos de su cine: la fascinación por volar, el mundo contradictorio japonés, creativo y destructor, capaz de vivir grandes sueños y sufrir culminantes tragedias.


Pero sobre todo en la película hay mucho viento: el que mueve las nubes, provoca olas salvajes, despeina a los personajes que miran desde la ventanilla de un tren como su vida no será la misma después de ese viaje. Algunos decían que John Ford era un tipo con suerte porque hasta el viento se aliaba a su favor en los rodajes. Algo desmentido entre otros por Mauren O´Hara que explicaba que el director norteamericano mandaba poner ventiladores ajustados para que el viento fuese un elemento dramático más.

No es la única similitud entre Miyazaki y Ford. A ambos les apasiona el uso del paisaje como instrumento artístico y el humanismo entrañable que reflejaban en sus personajes. Ambos tienen una fama de auténticos dictadores intratables compatible como una intuición artística de indudable genialidad. Pero sobre todo, estos maestros marcan un antes y un después en la historia del cine.

Bogdanovich y la segunda fila de genios del cine

Cada libro y cada película de Peter Bogdanovich (Nueva York, 1939) es un homenaje al cine. Como director recibió ocho nominaciones a los Oscar por La última película (1971), segunda obra de su filmografía que continuó con dos películas con las que alcanzó gran popularidad: ¿Qué me pasa dóctor? (1972) y sobre todo con Luna de papel(1973). A partir de entonces su carrera como director ha sido muy criticada (a pesar de realizar algunas películas tan interesantes como Esa cosa llamada amor), a la vez que su labor como escritor ha sido cada vez más valorada.

En el primer volumen de El director es la estrella incluía entrevistas a los directores que tuvieron mayor libertad creativa en los etapa dorada de Holllywood: Hitchcock, Capra o Wyler. En esta segunda parte los protagonistas son directores que lograron un estilo personal con un mayor control de los productores. No eran los artistas más reconocidos de la industria, pero aún así lograron una filmografía muy influyente. Entre ellos están Sidney Lumet, Robert Aldrich, Otto Preminger, George Cukor, Edgar G. Ulmer, Leo MacCarey o Don Siegel.


Bogdanovich entrevista desde la admiración, de manera simpática y atrevida. Se nota que ha sido director y que sabe de lo que habla. Sorprende el conocimiento que tiene de la filmografía completa de cada uno de los directores, algo que en muchos casos conmueve a los entrevistados. En algunos casos quizás el repaso de algunas de las primeras y desconocidas películas de estos directores sea algo exhaustivo. Sin embargo, Bogdanovich lo considera esencial para entender mejor al artista, y también para reivindicar títulos que forman parte de los comienzos de la Historia del Cine.

La entrevista de Leo MacCarey es probablemente la más interesante. A pesar de que este director irlandés y divertido, responsable de grandes películas como La pícara puritana, Sopa de ganso, Siguiendo mi camino o las dos versiones de Tú y yo, responde desde una cama de hospital, la entrevista es muy amena y clarificadora. Según Bogdanovich en ella se encuentran los momentos más divertidos del libro. “Le conocí en noviembre de 1968, en la habitación de un hospital de Santa Monica, un año antes de morir. Aún en esas circunstancias entendí porque decían de él que era uno de los hombres más ingeniosos de la industria del cine y uno de los mejores oradores”.

El director es la estrella (Volumen 2). Peter Bogdanovich. TyB Editores, 2008. 288 páginas

"Happy Valley" (2ªT): Más y mejor

Ya era una serie interesante pero tenía el problema de que algunos giros eran poco verosímiles. En la 2ª temporada los personajes secundarios cobran más importancia y las tramas se multiplican sin que se pierda el hilo de cada una de ellas. Hay escenas divertidísimas en su cercanía y costumbrismo, como la conversación entre Catherine y una croata recién liberada de una red de prostitución traducida por una anciana intérprete.

La ventaja de una serie así es que todos los personajes tienen tanto margen de crecimiento que la ampliación de nuevas temporadas no es forzada, sino necesaria. Me sigue fascinando el personaje de  Tommy Lee Royce (interpretado por James Norton, que recientemente ha sido Andrei Bolkonsky en otra serie sobresaliente de la BBC; Guerra y Paz). Y por supuesto la protagonista; una mujer generosa y valiente que sobrevive de desgracia en desgracia.

Calificación 2ª temporada: 8,5

"The Homesman": Un western muy personal

Fue portada de Fila Siete hace unos meses y tenía toda la pinta de ser una película con recorrido. De esas que todo el mundo está de acuerdo en considerarla una obra grande. No nos sobran los western modernos con sello propio en estos días así que viene muy bien un título así.



Vista la película, me he quedado con una sensación extraña. Hay un puñado de escenas, sorpresas y gestos de un western de los grandes. Ya la historia de una diligencia compuesta por un ex presidiario, una soltera a la que nadie quiere y tres locas atadas es todo un acierto. La película no deja que el espectador vaya por delante porque es imposible prever muchas de las cosas que suceden.

Sin embargo The Homesman tiene baches, escenas y diálogos que desconciertan más que perfeccionan a la historia y los personajes. Sobre toda la historia hay una atmósfera crepuscular demasiado oscura y deprimente en la que apenas hay algún matiz que redima a los perdedores protagonistas. Y el final es muy arbitrario e insuficiente, casi tanto como el mínimo e innane personaje interpretado por Meryl Streep.

Tommy Lee Jones maneja a la perfección una planificación cuidadísimas con un rodaje en exteriores modélicos.  Por otro lado los actores están formidables en personajes con mucho desarrollo y la música de Marco Beltrami es bellísima.

Podría ser uno de los mejores westerns modernos junto con Silverado de Lawrence Kasdan o Sin perdón de Clint Eastwood.

Calificación: 7´5/10

El retorno de "Los siete magníficos"

Se estrena el 30 de septiembre este remake de Los siete magníficos, la película que John Sturges dirigió en 1960 con Yul Brynner, James Coburn, Charles Bronson y Steve McQueen de protagonistas.

Esta nueva versión está dirigida por Antoine Fuqua, que tiene películas de acción tan entretenidas como Training Day, Shooter y Objetivo a la Casa Blanca. El reparto está encabezado por el inmortal Denzel Washington, Ethan Hawke y Chris Pratt. James Horner ha compuesto la banda sonora y el guión lo han escritos tres grandes escritores: Nic Pizzolato (True detective), Richard Wenk (Los mercenarios 2 y 16 calles), John Lee Hancock (Un mundo perfecto, The Blind Side).

Veremos que da de sí esta nueva reconfiguración de Los siete samurais de Akira Kurosawa en la que se basaba la película original de John Sturges.

"Tres fugitivos": Los inicios de Francis Veber

Cuando eramos pequeños todos teníamos películas bucle que veíamos una y otra vez. Yo tuve varias, pero una que recuerdo con especial de Tres fugitivos del director y guionista francés Francis Veber (La cena de los idiotas, ¡Qué te calles!).

Martin Short y Nick Nolte hacían una pareja divertidísima y antagónica y hay varias escenas logradísimas: el atraco con una media en la cabeza que se rompe a mitad de faena, el falso embarazo que imita el travestido atracador. Una de esas comedias para todo tipo de públicos que continúa funcionando bastante bien.

Calificación: 7,5/10



Tres supervillanos en forma de Joker

No sé si el Joker de Jared Leto de Brigada Suicida será muy sugerente. Desde luego el trailer es hábil, aunque tengo grandes dudas que David Ayer no se haya dejado llevar por la corriente Kick-Ass de hacer una película de superhéroes para adultos llenando el guion de zafiedad bruta y repetitiva.



De todas formas Jared Leto no lo tiene nada fácil. Cuando parecía que Jack Nicholson iba a ser el Joker definitivo: juguetón, bailarín y divertido a la vez que cabrón, Heath Ledger se sacó de la manga un supervillano aún más inteligente y cruel, incluso más filosófico.



He recuperado dos escenas emblemáticas de Ledger en El caballero óscuro. Hay que recordar que Christopher Nolan rueda las grandes escenas de acción una sola vez. Es decir, lo que explota en pantalla ha explotado en la realidad. Sí, parece increíble pero es así. Nada de pantalla verde; selecciona unos edificios, un estadio de rugby en la India o un gigantesco trailer y los hace volar en mil pedazos. Evidentemente la escena no sólo tiene riesgos para los actores y extras, sino también la enorme responsabilidad del actor en bordar la primera y única toma. Por eso el trabajo de Ledger, junto con su voz, su mirada enloquecida y su sonrisa histriónica es irrepetible.



La adicción como fuente de inspiración

Desde que en 1971 William Friedkin ganase 5 Oscar (entre ellos mejor película) por The French Connection, contra el imperio de la droga, el cine y la televisión se han hecho eco de una de las grandes misiones imposibles de Estados Unidos: la lucha internacional contra el narcotráfico. 

Películas como Traffic de Steven Soderbergh (2000), Tropa de élite 1 y 2 (José Padilha, 2007 y 2010), María, llena eres de gracia de Joshua Marston (2004) y series como The Wire (David Simon, 2002-2008), Breaking Bad (Vince Gilligan, 2008-2013) o la reciente Narcos (José Padilha, 2015-2016) han compartido la excelencia a la hora de desarrollar un argumento tan poliédrico y universal.

"La cabaña del bosque"; Whedon impone su estilo

A estas altura de la película Joss Whedon tendrá que admitir que siempre será el director de Los vengadores; la 5ª película más taquillera de la historia (más de 1500 millones de dólares ingresados). Todo lo que haya escrito o dirigido antes y después tendrá escasa relevancia. Aunque dudo que esto le guste al creador de series como Dollhouse o Buffy, el cazavampiros, y escritor de películas como Titan A.E. y el primer Toy Story.



Joss Whedon es ante todo un tipo descerebrado que busca sorprender y no dejar indiferente a ningún espectador. Y lo consigue con bastante frecuencia. Con el guion de La cabaña del bosque revisa el cine de terror ochentero en clave paródica, muy al estilo de la desternillante y, en mi opinión superior, Scream 4. La historia es arquetípica: 4 jóvenes, una cabaña, sustos. Pero Whedon le añade elementos que van desde Wes Craven a Los Juegos del Hambre, El Show de Truman y Monstruos S.A.

A este arriesgado cocktail hay que añadirle el flirteo tarantiniano con el cine zafio y gore, y hay que reconocer que a Whedon se le va la mano en varios escenas realmente desagradables. Por otro lado al primerizo y hasta ahora televisivo director Drew Goddard no acaba de equilibrar la película en el montaje final y el ritmo decae a mitad de metraje. Sin embargo la parte final recupera el humor y la originalidad perdida, quedando así una película entretenida, a ratos excesivamente salvaje, pero sin duda una propuesta diferente.

Calificación: 7/10

Fantas-MIKOS

En la historia de Youtube este trailer es el que ha obtenido el record absoluto de comentarios negatrvos. No es para menos. Los que crecimos en los 80 con Harold Ramis, Bill Murray o Dan Aykroyd haciendo de cazafantasmas y Sigourney Weaver de la "mujer de rojo" adoramos esa película por ellos, por el buen hacer de Ivan Reitman, por la banda sonora... Y todos estos ingredientes ya no estarán. En cambio la propuesta la dirige un director conocido por la zafiedad de sus comedias y unas actrices que entrarían también en el perfil de humor grueso.

Juzgar vosotros mismos. La película ha costado la friolera de 140 millones de dólares. Y tiene una pinta horrible...

"Shadowhunters": Fantasía de laboratorio

Clary Fray, adolescente, mona y pija que en el día de su cumpleaños descubre que tiene poderes heredados de su madre para combatir junto a los ángeles contra criaturas malignas que invaden el planeta. La serie está basada en una saga literaria que al parecer han tenido mucho seguimiento juvenil.

Si el argumento suena a otra historia más de seres especiales que les salen rayos de colores de los ojos, vuelan y desaparecen, el desarrollo de esta serie es aún peor. Ningún personaje tiene un mínimo atractivo personal más allá de la belleza física porque los diálogos y las tramas se enredan en trucos, leyendas y cazas convencionales y grises.

El director es McG, que viene del mundo del videoclip y que ya ha demostrado su incompetencia como narrador visual en las dos partes del remake de Los ángeles de Charlie o Terminator Salvation. El reparto lo componen guapos y guapas de series de televisión que intentan no parecer muy desconcertados con un guión en el que hay muy poco talento.

La colección de monstruos cefalópodos mitad calamar-mitad gremlin es verdaderamente cómica. Humor involuntario del bueno.

Calificación: 5/10

Series de TV con Matrícula de Honor

Breaking Bad; Walther White será para siempre uno de esos personajes intemporales, una personificación de todos los males de la sociedad contemporánea. Y ya no les digo su mujer, su socio, su abogado, su cuñado, el gran jefe del narcotráfico que se atreve a competir con Walter White. Un reparto grandioso y un guión de multilples relecturas.




Fargo; La primera temporada fue buenísima y la segunda es aún mejor. Parecía imposible igualar el nivel de la película de los Coen. Pero lo han logrado. Una serie inteligente, divertida y de una imaginación desbordante.




Mad Men; El sueño americano en una copa de whisky a primera hora de la mañana. Wilder, Hitchcock y Hawks en una serie del siglo XXI. 7 temporadas en las que es muy difícil decir cuál es la más necesaria.




The Jinx; El documental vive una era dorada y esta serie lo demuestra. Una investigación sobre un personaje que elige al director y guionista que cuente la verdad. 6 capítulos que te mantienen pegado a una historia que parece irreal de lo compleja e inteligente que resulta. 



"The Conjuring 2": Una secuela aún mejor

James Wan ha metido la pata en varias ocasiones. La última de ellas fue con Fast & Furious 7, un desastre de peli que sin embargo es la 6ª más taquillera de todos los tiempos. Pero donde el director de Malasia está logrando mostrar su talento es en genero de terror de espíritus y demonios. The Conjuring 2 le costó 40 millones y ya lleva casi 300 millones en todo el mundo. Con presupuestos bajos este director se ha convertido en el nuevo Rey Midas de Hollywood.

Esta secuela es aún más dinámica, arriesgada y tiene mejor historia y personajes que la precedente. Los Ealing, una familia que acaba de ser abandonada por su padre se traslada de casa a una más grande y antigua. La madre y sus 4 hijos empiezan a sufrir ataques paranormales de intensidad creciente que durarán desde 1977 a 1979.



El secreto de Wan es que cuida los tiempos y los detalles, sorprende con sustos en momentos poco previsibles, mima la descripción de los personajes, las referencias religiosas... Qué diferencia entre las últimas películas de terror de James Wan y los blockbusters gore y agnósticos que son como una plaga del cine actual. Las dos horas y cuarto que dura The Conjuring se te pasan volando gracias a que no hay algo que contar más allá de las apariciones de espíritus.

Vera Farmiga y Patrick Wilson vuelven a demostrar que son insustituibles en estas películas. La serenidad y credibilidad que aportan a sus personajes es dificilísima porque todo lo que les sucede es paranormal y exagerado, difícilmente expresable en gestos que no resulten ridículos. Y la selección de los niños es impecable, especialmente de la adolescente Madison Wolfe que asume el papel de la niña del exorcista del siglo XXI con una caracterización estupenda.

Por último hay que agradecer a James Wan que trate con tanto respeto y profundidad a los exorcistas y la religión católica. Estamos hartos de ver licencias imposibles y faltas de respeto a un tema tan sensible como éste en muchas películas de terror que juegan a ser científicas con un toque irónico tan frívolo como muy poco inteligente.

Calificación: 8/10

Una historia y un director de Champions

La historia de Francisco Paesa es un bombón para cualquier director de cine. La realidad multiplica la ficción más osada con servicios secretos de todo el mundo, secuestro, extorsión y miles de millones circulando en torno a El hombre de las mil caras.

Alberto Rodríguez tiene la difícil labor de no bajar uno de los listones más altos de la edad de oro del cine español que actualmente disfrutamos. Después de Grupo 7 y La isla mínima, al director sevillano se le pide la excelencia. Y una historia como la de Francisco Paesa es un material de primera.

Eduard Fernández, José Coronado, Marta Etura, Pedro Casablanc y Carlos Santos componen un reparto a la altura de las circunstancias. La película se estrena el 23 de septiembre. Justo a tiempo para poder entrar en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastian. Ojalá.

El gran teleñeco y la la niña mutante

Había oído comentarios distantes de su paso por Cannes, pero la última película de Spielberg es peor de lo que imaginaba. Tenía todo para ser uno de esas películas de fantasía encantadoras del director de E.T. o Indiana Jones, un regreso a un estilo que él mismo creó y que fascino en los años 80. No ha sido así. Para mí es una de las peores películas de Spielberg junto con Lincoln y 1941.  



Mi amigo el gigante es plana y previsible desde la primera escena. Para empezar, la niña que se ha escogido no le cae bien a la cámara y su interpretación es teatrera y gesticulante. Un gran problema porque ella y el gigante soportan todo el peso de la película. Mark Rylance (maravilloso en El puente de los espías),"interpreta" de alguna manera al gigante bobalicón que se equivoca mil veces al pronunciar las palabras (un recurso utilizado hasta la saciedad en otras películas y que no tiene ninguna gracia en mayores de 7 años). Su fisonomía está tratada digitalmente con una animación que le deja un rostro muy poco expresivo, coherente con los pobres parlamentos que le toca malpronunciar.



Ningún personaje tiene algo de magia en lo que dice y hace, y todo queda en un teatrillo de gigantes idiotas y una niña que parece inhumana porque ni siente ni padece. Hay mucho color y mucho efecto especial pero la atracción no tiene vuelo ni motor narrativo. Es como sí el director fuese el peor Zemeckis del cine de animación en 3D (Polar Express, Beowulf).

Por si fuera poco, la banda sonora de John Williams no nos deja ni un segundo de respiración. Algo que es especialmente agotador al tratarse de una de esas composiciones rutinarias del músico más galardonado de la Historia del Cine.

La película ha costado 140 milllones de dólares y en Estados Unidos apenas ha ganado 40 en su primera semana de estreno en Estados Unidos. Y no lo va a tener fácil para competir en cartelera con Jason Bourne, Mascotas o Buscando a Dory.  

Calificación: 3/10 

BSO de "La isla mínima": el sonido de las marismas

Julio de la Rosa es el compositor de todas las películas de Alberto Rodríguez (Grupo 7, After, Siete vírgenes). En La isla mínima ha logrado su mejor trabajo con una música que logra un atmósfera de tensión que se puede cortar. Dice el director sevillano que “la banda sonora es potentísima, muy ambiental. En determinados momentos la música se fusiona con el sonido de los pájaros, los grillos o las chicharras. A veces incluso bajábamos la música para que fuese casi imperceptible”.

Estas palabras de Alberto Rodríguez cobran especial importancia desde el comienzo de la película. Los planos aéreos de las marisma van cobrando vida con un tenue sonido de tensión de cuerdas, un tambor… Esa cadencia de ritmos recuerdan a las bandas sonoras del argentino Gustavo Santaolalla (Brokeback Mountain, 21 gramos, Babel).


Dice Julio de la Rosa que esta es “la banda sonora más larga que ha compuesto para una película de Alberto Rodríguez, y también en la que la música está más escondida. En ningún momento cesa y aunque se escuche sólo por debajo te va llevando y engañando”.

La combinación con música sintetizadora también es muy acertada, dando esa sensación de pesadilla que está a punto de llegar a su punto de máxima intensidad. Como buen cine negro, La isla mínima juega con la música para centrar el interés en el drama de los personajes, simbolizado también por los parajes encharcados y soleados con tonos grises y marrones. Aunque hay algunos temas musicales de persecuciones y trepidación que son eficaces, la personalidad de la banda sonora se adquiere especialmente en los tramos más serenos del score.


Para la ambientación de la época resulta fundamental el uso del clásico de las discotecas de los 70: Yes sir, I can boggie del dueto español Baccara. Una música que transmite con mucha precisión la banda sonora de los años de la transición, en que se empezó a fraguar la movida.

"Derecho de familia": Humanismo argentino

El cine argentino goza desde hace varios años de una salud envidiable. Películas como Nueve reinas, El hijo de la novia, El sueño de Valentín, Kamchatka, Tiempo de Valientes, El secreto de sus ojosDías de vinilo o este Derecho de familia (2006) de Daniel Burman se han ganado la simpatía de un público y una crítica cada vez más internacional. 

Derecho de familia es una película que va de aquí para allá contando pequeñas historias que parecen algo deslavazadas unas de otras, pero que tiene una unidad clara: la familia Perelman. En torno a este matrimonio joven, ambos trabajadores y con un hijo de 3 años surgen diferentes conflictos: familia-trabajo, libertad-compromiso, herencia-personalidad… El tono sencillo de la cinta junto con la sobresaliente interpretación del matrimonio protagonista hace muy cercanos a los personajes.


Entre los contenidos extra del DVD se incluye una buena entrevista a Daniel Burman. Es una selección de respuestas ágiles que hace ver como estamos ante un director que tiene cosas que contar, que no sólo intercala viñeta tras viñeta de manera más o menos divertida. La entrevista se va intercalando con escenas de la película que ayudan a entender el significado que tienen algunas de las múltiples historias que a modo de “flashes” incluye la película.


Después de ver esta entrevista la película, algo dispersa en su variedad de historias, gana peso y relieve. La familia deja de ser un simple contexto para convertirse en un verdadero protagonista tan universal como poliédrico, que hace reflexionar al espectador. 

"La bruja" que no me hechizó

Una película de terror se juega el todo o la nada en los últimos minutos del partido. Y mi impresión de La bruja, opera prima de Robert Egges que ganó el premio al mejor director en Sitges, es que finalmente pierde. En cuanto a planificación y fotografia la película es sobresaliente, pero el guión reincide agotadoramente en la visión culpable del obseso de la religión radical y tremebunda que ve pecado, brujas y hechizos en todas partes.

Alguno la ha comparado con El bosque, una de los mejores películas de Shyamalan. Y no tiene nada que ver. Ni en la forma ni en el fondo. La bruja nunca deja de ser oscura, ocre y deprimente. Todos los personajes están atormentados y apenas hay algún color o registro distintos de los clichés medievales oscurantistas.

La hora y media de película se me ha hecho larga porque navega en constante punto muerto. Los actores están bien escogidos y hacen un buen trabajo, pero me resulta muy difícil preocuparme por estos seres tan crueles, alienados e incomprensibles. Lo mejor es la utilización del fuera de campo y el cambio de voces de los personajes que es realmente siniestro. Y que la película ha costado 3 millones y medio de dólares (muy bien aprovechados) y ha ganado 40 en todo el mundo.

Calificación: 6/10

"Que Dios nos perdone": Madrid nos mata

El director que a mí y a muchos nos dejó asombrados con Stockholm estrenará el 28 de octubre una película de género. Se sitúa en Madrid en agosto de 2011. La ciudad se abrasa con el sol y las masas de jóvenes que vienen a la JMJ a ver a Benedicto XVI, y los del movimiento 15M que muestra su enfado con el sistema político ocupando literalmente la Puerta del Sol.

Pude estar en la presentación de este trailer en el último Festival de Málaga con su director Rodrigo Sorogoyen y los dos protagonistas. Me prometieron que la película tiene trepidación, pero también personajes y una trama inteligente. Y me fío mucho de ellos. Son 3 de los principales motivos para confiar en que aún le quedan muchos años de gloria a la edad dorada del cine español que vivimos actualmente.

La película podría ser presentada en el próximo Festival de Cine de San Sebastian. Ojalá sea así. El director y los actores lo merecen y siempre se agradecen películas tan poco festivaleras como ésta.

Malick en 5 minutos y una frase

Hace unos días ya hablé de Terrence Malick dando algunas pistas. Pero TCM ha vuelto  adelantarme por derecha e izquierda. En este breve vídeo de menos de 5 minutos toca cada una de las claves de su cine. Me encanta la frase con la que se abre le reportaje:

"Mientras otras películas crean fans, Malick produce discípulos"

James Hoberman (The Guardian)

"Mascotas" devoradoras

Los creadores de Gru han logrado que una película de animación haya avasallado en la taquilla de Estados Unidos a con 103 millones de dolares en un fin de semana. Ha llegado de tapadillo ante los títulos veraniegos para público infantil y al final parece que va ha adelantar a Zootrópolis, Ice Age 4 y Buscando a Dory.

Cuando Koreeda salió al balcón a fotografiar a Mario

Es uno de los grandes cineastas de su generación. Un poeta sencillo que ilumina personajes que desbordan bondad y cercanía. Koreeda es uno de esos directores que no sabe hacer otras cosa que obras maestras. En torno a una al año. He recuperado esta entrevista que pude hacerle hace unos años.





12 de la mañana, 1ª planta del Hotel María Cristina. Es el 4º dia del Festival de Cine de San Sebastián de 2014. En la puerta del hotel cientos de enloquecidas fans de Hugo Silva y Mario Casas chillan y se tiran de los pelos ante la llegada de sus ídolos. El director nipón transmite serenidad pero no duda en preguntar de dónde proviene tanto griterío. Le explicamos que hay dos actores españoles muy queridos por el público adolescente femenino en la alfombra roja. Ni corto ni perezoso se dirige a su habitación y se pone a hacer fotos con su teléfono móvil a los dos jóvenes actores. Al fin y al cabo, Koreeda no deja de ser un japonés que también hace fotos.

La historia de Like father, like son cautivó a Steven Spielberg en el pasado Festival de Cannes -donde la película ganó el premio del Jurado- y ahora negocia con usted la compra de los derechos para la realización de un remake americano. ¿Se ve haciendo cine en Hollywood?

Eso sería muy bueno para mi pero creo que no tengo muchas posibilidades. El mercado en Japón de momento es suficiente y ya es un gran avance que esta última película vaya a ser distribuida y vista en Estados Unidos.

¿Cómo nace el argumento de su película?


A veces cuento cosas que parten de mi experiencia personal. Ya lo hice en Still Walking que tiene mucho que ver con la última etapa de vida de mi madre que murió unos meses antes de presentar la película. En Like father, like son me baso en mi hija de 6 años. La pregunta que planteo en la película es ¿cuándo un hombre se convierte realmente en un padre? Una mujer siempre está íntimamente ligada a su hijo desde el primer momento, pero el hombre tiene un proceso distinto.


Los dos padres que se presentan en la película son muy diferentes

Esa era mi intención. Dar facilidad al espectador para meterse en uno de los dos personajes. Uno es un padre que dedica mucho tiempo a su hijo, más jovial y comunicativo, mientras que el otro es más hermético y vive absorbido por el trabajo. Creo que con esta película se hace cercana una experiencia que cada uno vive de una manera muy distinta. 

La película plantea una duda que deja sin resolver ¿qué tiene más influencia en la vida de una persona, la genética o la educación?


Precisamente quería dejar ese debate abierto porque creo que los dos factores tienen una gran importancia. La forma de ver la vida no depende únicamente de la conexión biológica sino también de la educación de las familias. Por eso los niños no se adaptan ni se muestran felices cuando se les saca de la familia que les ha criado. Era un problema de difícil solución.

Con semejante drama familiar era sencillo caer en un sentimentalismo fácil
Procuro no filmar a los niños llorando porque si lo haces es demasiado triste y sentimental. Lo mismo pasaría si hubiese escogido a la madre como protagonista. Por eso es uno de los padres.

En esta película hay una narrativa muy fluida compatible con una contemplación poética muy sencilla
Le agradezco que haga esta observación porque realmente he procurado esforzarme en que sin perder mi estilo personal la película mantenga un ritmo y un interés que no decaiga. Suceden muchas cosas pero intento que todas ellas ayuden a entender mejor a los personajes.



En este Festival hemos podido ver la que será la última película de Miyazaki ya que el director japonés ha anunciado su retirada
(Al citar a Miyazaki,  hace un gesto de reverencia típicamente nipón) Miyazaki es un maestro desde luego.

¿Se ve usted haciendo cine de animación?
La verdad es que no. Respeto profundamente el cine de animación y especialmente el de Miyazaki pero no tengo los conocimientos técnicos que me permitan hacer ese tipo de películas.

Lo que si le hemos visto hacer es cine documental y series de televisión ¿le gustaría seguir haciendo ese tipo de trabajo?
Sí, desde luego. Con la serie Going my home de hecho ahora mismo estoy en negociaciones con un canal de televisión francés. Me encantaría que de esta manera la serie pudiese verse también en Europa.

¿Del cine español hay algún director que le llame la atención?
De cuando era estudiante recuerdo haber visto películas de Almodóvar. También influyó mucho en mi vida el cine de Víctor Erice. Actualmente me parece también muy meritorio el trabajo de un actor como Javier Bardem, da una gran credibilidad y fuerza a sus personajes.

"Loreak": A Baudelaire nunca le enviaron flores

El reconocido poeta maldito francés ha pasado la historia de la literatura gracias a las flores del mal, la belleza irresistible de la perversión humana. Loreak (“Flores” en euskera) habla de la belleza del amor que no olvida ni a los vivos ni a los muertos, que cada día cambia de color. Con un argumento así sería fácil escribir una historia cursi, ñoña, simple. Pero la película de Goenaga y Garaño (dos directores de San Sebastián hasta ahora dedicados al cine documental y al cortometraje) es una obra de arte elegantísima, de una lírica sencilla e irresistible.



La película tiene todos los componentes del cine con mayúscula. Visualmente no sólo es atractiva, sino que utiliza con mucho acierto las metáforas: el hombre que mira desde arriba, la mujer que no alcanza a ver desde abajo, las flores coloridas y las flores de plástico, los vestidos y peinados de las protagonistas que definen la personalidad de cada una.

Loreak es además una película de mujeres en las que el hombre no es un mero admirador. Es un protagonista que centraliza una historia llena de misterios que se van desvelando lentamente, con un ritmo narrativo logradísimo. Aunque hay algún actor secundario poco entonado el trabajo de las tres actrices protagonistas es maravilloso, tan delicado y sutil que el ajustado metraje se pasa volando. 



La música del maestro Pascal Gaigne (El sol del membrillo, Siete mesas de billar francés, Verbo) modera el inmenso poder emocional de la película con mucha destreza y respetando el silencio, el poder de las miradas femeninas.

Loreak transmite como la bondad y le belleza son contagiosas, al igual que el prejuicio y el cinismo. Con un humor muy ingenioso los directores y guionistas retratan el patetismo del nihilista desesperanzado, de aquel que mira con envidia y recelo al que sorprende con flores, al que sigue acordándose de las personas que quiere. Aquel que confunde las flores con el mal. 

Jessica y James: Mirarles basta

El cine romántico se apoya especialmente en la música. Nothing Hill, Tú la letra, yo la música, The Holidays, Happythankyoumoreplease, Adam… Todas son recordadas por una melodía o una canción. La desaparición de Eleanor Rigby es una película más dramática de lo habitual en este tipo de cine sentimental, pero el protagonismo de la música sigue siendo innegable.

Esta película intenta reflejar los vaivenes afectivos de una relación duradera. La mezcla de música muy variada (clásica, electrónica, baladas) favorece la diversidad de tono que aprovechan al máximos dos grandes de la interpretación como Jessica Chastain y James McAvoy.  


Ciant Heart It, Move on y Dancing with the Lights Out se utilizan en los momentos más optimistas del romance. Y también los más superficiales. Momentos de bailes, discotecas y primavera hormonal. Pero también hay un vitalismo más estético y complejo con melodías clásicas de Mozart, Brahms o Haydn.

Como canción dramática destaca la enésima variación de Wild is the wind de Dimitri Tiomkin, ésta vez adaptada por la cantautora norteamericana Cat Power. También Went to war de Amason está muy bien insertado en una de esas escenas en las que el director recoge miradas perdidas y paseos a ninguna parte de los protagonistas.

El uso de la música electrónica es el que da un tono más moderno y original a la banda sonora, muy cercano al de películas como Lost in translation, Drive o la española Stockholm. Especialmente sugerente es el tema final No fate awaits me de Son Lux. Una conclusión que se te queda grabada con un acento esperanzador muy necesario en el cine actual.

Son Lux y VV.AA. Sello: Lakeshore Records (46 minutos)

La película del verano

Por mucho que Buscando a Dory sea una gran noticia para el cine, el regreso de los verdaderos creadores de la saga Bourne es la noticia del verano. Matt Dammon (que además de actuar ha participado en la escritura del guión) se había negado a volver a interpretar al "superhéroe" sin memoria a largo plazo si el director no era Paul Greengrass. El director había dicho lo mismo del actor y al final se han puesto de acuerdo.



Además a la saga se suma una de la actrices jóvenes con más talento en la actualidad, la sueca Alicia Vikander, ganadora del Oscar a mejor actriz secundaria por una película en la que ella es lo único salvable (La chica danesa).

También aparecen en el reparto Tommy Lee Jones y Vincent Cassel. La música volverá a ser compuesta por el músico John Powell. La película ha costado 120 millones y entro otros sitios se ha rodado en Lanzarote. El reto; igualar en calidad y taquilla a la última parte de la saga protagonizada y dirigida por estos dos monstruos del cine: El ultimátum de Bourne, que costó 110 millones y logró 442 en la taquilla mundial, duplicando los beneficios de sus predecesoras.

La película se estrena el próximo 29 de julio en todo el mundo.

Shirley McLaine, esa extraña mujer

Siempre ha sido una actriz extraña. Empezó haciendo una de las película más extrañas de Hitchcock (Pero ¿quien mató a Harry?) y protagonizó una de las obras maestras intemporales de la historia del cine que se adelantó décadas a su tiempo (El apartamento).





Cree en los extraterrestres y en la reencarnación (de hecho piensa que en otra vida fue una princesa inca). Es hermana de Warren Beaty, tiene un Oscar por una de sus películas más sobrevaloradas (La fuerza del cariño) y a sus 82 años sigue haciendo papeles secundarios en películas muy prescindibles.

Es una fuerza de la Naturaleza que merece mejores películas, más coherentes con la brillantez de sus primeros pasos en Hollywood.

Eastwood sigue ilusionando

Está en plena forma. Hace deporte a diario y películas cada año; todas ellas de registros muy distintos. Y es uno de los más grandes genios que ha dado el cine americano en décadas. Pero ninguna de sus últimas películas me ha convencido. En concreto la última (El francotirador), me resultó una decepción considerable al desaprovechar un gran libro autobiográfico del soldado más letal en la historia del ejército norteamericano. Una película distante con un personaje muy hueco interpretado por Bradley Cooper.

Ahora probará con Tom Hanks en una historia real que tiene cierta semejanza con El vuelo la sobresaliente película de Robert Zemeckis protagonizada por Denzel Washington.

"Scream" (Serie de TV): Homenaje al maestro

En los los años 70 empezó a cambiar la historia del cine de terror con Las colinas tienen ojos y en los 80 crearía uno de los personajes más carismátícos de este género: Freddy Krueger. Pero sería en la década de los 90 cuando Wes Craven arrasaría taquillas con el inicio de Scream; una saga protagonizada por adolescentes guapos y petardos y el asesino de la máscara que les llamaba por teléfono antes de asesinarlos.

En esta nueva serie se respetan las principales reglas de las películas. Hay ironía, asesinatos creativos que van y vienen con un tono superficial y cómico, baladas de fondo musical en momentos románticos y música de terror arquetípica en los momentos de tensión. No falta el constante recurso metacinematográfico de personajes que hablan sin parar de películas de terror y cómo éstas pueden señalar los próximos movimientos del asesino.



Wes Craven ha trabajado que en la producción de esta serie que entretiene y a veces incluso divierte sin enredarse demasiado en aspectos que no interesan; la investigación policial, cómo el asesino logra llegar a los lugares sin ser visto... Los actores están bien en sus marcas, cada uno con su cara de "no puedo ser más guapo y más frívolo; merezco morir".

No es una obra maestra como tampoco lo eran las películas, pero es tan disparatado y perdonable como lo era la saga original. Y además tiene menos altibajos y una cierta contención en la sexualidad omnívora que caracteriza a los protagonistas.

P.D: Por si algún lector demasiado joven (o su contrario) no ha visto nada del universo Craven os recomiendo Scream 4, para mí el homenajes más glorioso que se han hecho de los famosos "slasher".

Calificación: 6/10



Culebrón de culebrones

Jane the Virgin es una serie que parodia las mil y una veces que el guion de un culebrón da vueltas sentimentales sobre los afectados personajes. Y lo hace con mucha gracia. A veces le sobra zafiedad, aunque para los temas que trata podría ser mucho más bruta.

La protagonista es una latina católica que se queda embarazada por un error en la clínica ginecológica. A partir de ahí una voz en off, muy latina, nos va descubriendo con ironía cada uno de los personajes y tramas que culebrean en torno a Jane.



La serie tiene un ritmazo, logra arrancar muchas carcajadas y también tiene momentos emotivos. Los actores saben modular unos personajes que sería fácil que se desmadrasen en interpretaciones histriónicas. Pero esto no es La que se avecina ni nada que se le parezca. Hay humor e inteligencia en los chistes pero no el chillerío y la previsibilidad que vemos en el agotador vecindario de José Luis Moreno.

En el fondo Jane the Virgin es una crítica ácida y muy divertida a las series que juegan con el espectador de manera sistemática sin tener en cuenta la coherencia de los personajes y la historia. Además esta comedia no frivoliza sobre aspectos que no son precisamente risibles como el aborto o la infidelidad. De esta manera el espectador ríe con unos personajes que en el fondo acaba queriendo a pesar de sus reacciones exageradas, bastante comprensibles ante tanta montaña rusa hiperafectiva.

Calificación 7/10

"Web Theraphy": Hablemos de lo mismo

Es difícil hacer una mala serie con Lisa Kudrow, Jon Hamm, Meryl Streep o Billy Cristal. Pues Web Theraphy lo consigue. La idea es original; una terapia psicológica por webcam que tiene la peculiaridad que cada sesión no puede durar más de 3 minutos. Según la terapeuta Fiona este es el tiempo en el que los pacientes dicen lo verdaderamente interesante.

Aunque tiene quiebros muy divertidos (la mayoría provocados porque la terapeuta está más loca que todos los que acuden a esta consulta), todo acaba en lo mismo: el sexo desenfrenado y enfermizo. La obsesión de los guionistas por centrar toda la psicología en los aspectos sexuales más retorcidos de los personajes es digna de estudio. Hasta se hacen bromas sobre el incesto como si fuese algo inocente y simpática sobre lo que poder experimentar.

En las 6 temporadas que ya dura esta serie es difícil encontrar un capítulo, una trama que se salga de este limitadísimo registro. Los actores son cómicos de primera categoría enjaulados en unos personajes tan previsibles como huecos. Una verdadera lástima.

Calificación: 5/10

"Mommy": Descubriendo a Xavier Dolan

Me quede sin verla en el último Festival de San Sebastian y ayer por fin conseguir sacar los 139 minutos de metraje de esta gran obra canadiense. Xavier Dolan ganó el Premio del Jurado en Cannes 2014 con este retrato de un adolescente problemático con TDH, una forma de hiperactividad que le dificulta la concentración y el control del los cambios de ánimo. Con apenas 27 años este cineasta nacido en Quebec ya sabe lo que es ser adorado y odiado por la crítica internacional. En 2014 con Mommy todo fueron elogios que le situaron como una de las grandes promesas del cine mundial. Y hace unos meses la reacción en Cannes fue bien distinta con Sólo el fin del mundo, otro retrato de familia extrema. Aunque volvió a ganar el Premio del Jurado muchos la denostaron como una película pretenciosa y aburrida sin demasiado sentido.



En Mommy, el conflictivo protagonista sale de un centro de menores y vuelve a vivir con su madre, una viuda fumadora, alcohólica, en paro y también bastante "electrónica". A ellos dos se unirá una vecina, maestra de escuela, con dificultades en el habla provocadas por situaciones traumáticas en su matrimonio y en el trabajo.

La película te mete de lleno en una vida marcada por afectos descontrolados, dependencia y esclavitud. Cada uno de los 3 personajes no pueden vivir juntos pero tampoco separados. La película es muy arriesgada con cambios de formato audiovisual, primeros planos de detalles simbólicos, uso constante de la música como brújula para entender a los personajes. Todos estas características podrían hacer de Mommy una obra de culto sólo valorable en ámbito festivalero. Pero no es así.



Mommy es interesante, emotiva, brutal y tierna. Los 3 protagonistas están prodigiosos, perfectamente creíbles y moderados en su interpretaciones a pesar de sus caracteres tan volcánicos. Los diálogos son vivos e ingeniosos y el ritmo ayuda a pensar al espectador sobre un asunto tan controvertido como es el cuidado de personas con enfermedades mentales. La película no da soluciones pero sí muestra la complejidad del tema y aporta luces para comprender a los personajes. Y se agradece que en un mundo tan turbio no se le haya ido la mano al mostrar los aspectos más sórdidos de los personajes.

La música es variadísima y magníficamente insertada. Desde Ludovico Einaudi (Intocable) a la canadiense Celine Dion (que hace posible uno de los mejores momentos de la película) a Lana del Rey, One Republic. Counting Crows o Andrea Boccelli. De las mejores banda sonoras de los últimos tiempos.

Calificación: 8/10











Al habla Damián Szifrón

El director de Tiempo de valientes es uno de esos argentinos que domina la palabra como pocos. Sú última película, Relatos Salvajes arrasó en taquillas de todo el mundo pero le faltó el Oscar. En mi opinión le falto algo de medida en algún relato, pero en conjunto la película es impactante y llena de regates de mucho talento. Dejo hablar al director

“Relatos salvajes” es una película desencajada, desaforada. Y creo que es el resultado de la libertad imaginativa. No tuve ningún miedo ni pudor. Las imágenes aparecían y me desataban carcajadas. No fue una decisión a priori, fue un resultado de meterme en la piel de personajes que tienen que sufrir la estupidez reinante en las grandes ciudades”.

Actualmente Szifron prepara su llegada al cine norteamericano con una versión cinematográfica de la serie de los 70 El hombre de los 6 billones de dólares que protagonizará Mark Whalberg y se estrenará en 2017.

Bastian Baltasar Bax

El protagonista de las 3 "B" era gordita y llevaba gafas. Una diferencia más entre la novela de Michael Ende y la versión cinematográfica alemana de Wolfgang Petersen. El escritor llego a decir de esta película carismática de los 80  que era "un gigantesco melodrama comercial a base de cursilería, peluche y plástico". Parte de razón tenía, porque el libro era simplemente insuperable.

El próximo 22 de de julio se reestrenará en cines esta película de 1984 que en su día fue la producción alemana de mayor presupuesto (40 millones de dólares) y uno de las grandes éxitos internacionales de ese país.

La canción final de la película del famoso cantante maldito, el británico Christopher Hamill, se convirtió en una de esas melodías inolvidables de la década.




Que los recuerdos son mentiras... Y canciones (OST de "Boyhood")

Richard Linklater (Texas, 1960) es un cineasta difícil de clasificar. Quizás la palabra que mejor le define es “imprevisible”. Capaz de dirigir comedias tan olvidables como Escuela de Rock o Una pandilla de pelotas, películas de animación insólitas como A Skanner Darkly o Waking Life o trilogías tan aclamadas como Antes de amanecer, atardecer, anochecer.

Con Boyhood ha logrado convencer a casi todo el mundo con una película que ha rodado en los últimos veinte años y que cuenta el crecimiento de un niño norteamericano hasta el comienzo de la vida adulta. En ese proceso de madurez la música es un recurso constante para mostrar la evolución del personaje.

Pero los que esperaban una banda sonora de grandes éxitos de los últimos 20 años se sentirán defraudados. La música de Boyhood no tiene nada que ver con la de Forrest Gump, por poner un ejemplo. Aunque hay diferentes estilos musicales y canciones de generaciones distintas, Linklater tiene una clara tendencia hacia la música alternativa. Hay algunos temas muy populares como Yellow de Coldplay (con el que comienza la película), Somebody that I used to know de Gotye (nº1 en todo el mundo en 2011) o Band of the run de Paul McCartney, tiene prioridad otro tipo de música más coherente con el estilo del cineasta.


La única canción compuesta para la película es Summer Noon de Jeff Tweedy, un compositor, músico y poeta norteamericano que se mueve entre el country y el rock alternativo. También de este artista se incluye en la película una canción de su grupo Wilco (Hate it here). En este estilo intimista y sencillo también se enmarcan I´ll be around del grupo indie rock norteamericano Yo la tengo, Deep blue de Arcade Fire, One de Vampire Weekend o la decadente Beyond the Horizon de un crepuscular Bob Dylan.  

Rompen con el tono melódico habitual de la banda sonora canciones como 1901 del grupo francés de rock alternativo Phoenix o Crazy, un acercamiento moderno al soul de la banda norteamericana Gnarls Barkley.


De los 16 temas que incluye el CD hay uno que destaca especialmente: Hero de Family of the year, una canción muy bien insertada en un momento esencial del tramo final de la película, y también en el sugerente tráiler de promoción. Un acierto de Linklater es incluir la letra en los subtítulos de la película, ya que resume muy bien la vida del protagonista. “Suéltame. No quiero ser tu héroe. No quiero ser un gran hombre. Solo quiero pelear como todos. Todos merecen una oportunidad de caminar como todos los demás. Y nos podemos susurrar cosas al oído: secretos de nuestros sueños americanos. Mi chica necesita que la proteja, pero soy un niño como todos los demás”.

Ni buena ni mala, sino todo lo contrario

Cada vez veo más similitudes en algunas tendencias del cine y el fútbol que nos llegan últimamente. Entrenadores y directores etiquetados como “modernos” y apellidados en un pasado lejano como “renovadores” parecen empeñados en hacer un cine-fútbol que no sea ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Es decir, algo que se podría definir como un nuevo método “académico” y “equilibrado” para asegurar la victoria o, más bien, para hacer imposible la derrota.

En este estilo se encuadra la esperada vuelta de David Fincher. Probablemente conocedor de la mayoría de las críticas que hasta ahora ha recibido: excesivamente truculento y videoclipero en Seven (1995), vacíamente pirotécnico en The Game (1997) y La habitación del pánico (2002), y decididamente excéntrico y hermético en El club de la lucha (1999), Fincher ha realizado una obra que carece de todos los supuestos defectos de esas películas… Y también de todas sus virtudes.


Y es que Zodiac, recreación de la investigación del famoso asesino en serie norteamericano que firmaba sus crímenes con ese mismo nombre, es quizás la menos interesante de las películas que hasta ahora ha firmado Fincher. 158 minutos de historia contada con mucho diálogo y mucha investigación rodado en un formato casi documental en los que, sin llegar al bostezo, una va de aquí para allá, prueba-error, prueba-error y al final todo se acaba y uno se queda como entró. Porque nadie dice nada que esté mal dicho, pero nadie dice nada interesante. Nada sabemos de ninguno de los personajes: ni de los asesinados, ni de los policías y menos aún del asesino en serie que padece cefaleas y le gusta hacer jeroglíficos con la policía.


Eso sí, todo es intachable, está bien rodado y desarrollado… ¿El resultado? En Estados Unidos coincidieron público y crítica con un aséptico arqueo de cejas. Pues vale, un thriller más que supone un error menos. Así ganó Grecia una Eurocopa y Mourinho dos Champions.

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