"Perdida": Fincher se pasa de listo

Aprovechando el cine a 2,9 euros he podido ver dos películas que prometían. Hoy hablaré de la que me defraudó: Gone Girl. Me encantan las películas de secuestros y desapariciones. Casi todas: Prisoners, Adiós pequeña, adiós, Rescate, El fuego de la venganza. Y habitualmente me fascina David Fincher: Seven, La habitación del pánico, El club de la lucha, La red social. Pero esta vez Fincher no tiene una gran guionista detrás sino una novelista best-seller truculenta y efectista que intenta ser una gran guionista. Y le pasa como a Luis Enrique: todavía le faltan muchos partidos.

Hay que reconocer que Gone Girl tiene detalles valiosos: Affleck y Rosemund Pike trabajan duro para hacer creíbles dos personajes imposibles, Fincher sabe utilizar la música electrónica de la gran pareja de oscarizados compositores: Trent Reznor y Atticus Ross (La red social), la fotografía de ciudad ensombrecida... Pero la historia no hay por dónde cogerla. Hay mucho postureo narrativo y demasiados giros inverosímiles. Lo que hizo Hitchcock en Vértigo lo puede hacer Hitchcock en Vértigo, pero no Fincher con un guión de una periodista que ha escrito tres novelas.

La película es soez, exagerada y superficial. Una ácida reflexión sobre el matrimonio tan desagradable como tosca. Me parece extraño que Affleck, que es un experto en escribir guiones con personajes que puedes tocar, que tienen carne y hueso, no se haya quejado a Fincher de la trivialidad de los diálogos, de las redundantes y morbosas escenas de sexo. La película se pasa de lista al querer ser perversa e inteligente sin llegar a ser más que un entretenimiento con demasiadas costuras visibles.

Fincher necesita un buen guionista y ésta vez no lo ha conseguido.

Calificación: 5´5

"La semilla del diablo" (parte 1)

Han pasado casi 50 años desde que el director polaco Roman Polanski rodó La semilla del diablo su primera película en Estados Unidos. Esta película maldita tiene fama de ser una de las grandes películas diabólicas de la historia junto con El exorcista y La profecía.



En los últimos meses han estrenado The Rosemary´s Baby, una miniserie de dos capítulos que se basa en la película de Polanski. He aprovechado la oportunidad para ver esta película "maldita" que sinceramente me ha sorprendido.

Pocas películas de terror tienen un estilo gótico tan acusado. No hay vísceras, ni sombras en la pared, ni ruidos chirriantes de puertas. Pero La semilla del diablo entra muy a fondo en describir las sectas satánicas como una comunidad feliz en la que aparentemente todo es maravilloso.

No me extraña que el papa negro o antipapa se enfadase con Polanski por desvelar secretos sobre las costumbres de estas sectas que él le había contado confidencialmente.

De las más de dos horas que dura la película el espectador está en vilo sin saber casi nada durante la mayor parte del metraje. Es una pena que el lamentable título español se cargue la sorpresa de la película. Aún así la obra de Polanski sigue siendo terroríficamente adictiva.

Y la serie... Pues sinceramente aún no la he visto. Pero lo haré en breve. Y terminaré este post. En esta o vida en la otra (qué mejor que escribir un comentario así desde el otro lado).

Henry Fonda, el héroe infeliz

Acabo de terminar el libro de Jose de Diego que tiene un título tan acertado: El héroe infeliz. Efectivamente Henry Fonda fue la cara de la honradez y la justicia a lo largo de más 100 películas, series de TV, obras de teatro en 50 años de carrera. Pero los genios nunca se quedan satisfechos con lo que hacen y "Hank" no era una excepción. Apenas estaba orgulloso de una decena de películas y deploraba muchas de las actuaciones hechas por la esclavitud de los contratos de la época.

TCM retrata con bastante fiabilidad la importancia de Henry Fonda en la Historia del Cine. Está contado por sus hijos Jane y Peter, ambos actores, hijos del segundo matrimonio del protagonista de My Darling Clementine. Ninguno de los dos tuvo una relación demasiado cordial con su padre, pero nunca negaron su enorme talento.

"The leftovers": perderse y no regresar

Tom Perrotta adapta su novela en esta serie de la HBO que acaba de confirmar su segunda temporada. La premisa es original: ¿qué pasaría si de un momento a otro desapareciera el 2% de la población mundial? La serie no es tanto ciencia-fición como drama metafórico. No importa tanto el por qué desaparecen y a dónde van. Lo fundamental es cómo sobreviven los que se quedan.



The leftovers juega con el espectador al que exige paciencia con un puzzle en el que las piezas tardan tiempo en encajar. Desde una visión existencialista (muy cercana al de la serie Les Revenants y su adaptación norteamericana Resurrection), la historia va centrándose en la tragedia habitual de no valorar lo suficiente al ser querido hasta que deja de estar. El silencio de Dios y la ausencia de una vida después de la vida limita mucho la emoción de la historia. Lo de "siempre permanecerá en nuestro recuerdo" puede sonar lírico pero es profundamente deprimente.

Aún así la serie tiene aspectos muy brillantes: la interpretación sensacional de un grupo muy numeroso de personajes, la variada y acertada música, la planificación creativa. Y sobre todo The leftovers crece con el paso de capítulos logrando escenas muy cuidadas, con unos diálogos acertados y sugerentes.

Detrás de las cámaras hay varios directores de cine como Peter Berg (El único superviviente), Mimi Leder (Cadena de favores) o Carl Franklin (El demonio vestido de azul). Pero el motor es, junto a Tom Perrotta, Damon Lindelof, conocido sobre todo por ser uno de los guionistas de Lost, Guerra Mundial Z o Prometheus. Todos logran una serie adictiva a su manera y a su ritmo. Original en su planteamiento y muy hábil en su desenlace.

Sobran algunas escenas marca de la casa HBO (como la fiesta adolescente que no aporta nada al argumento y se recrea con el morbo enfermizo al que nos tienen acostumbrados en esta productora), pero en general es una serie interesante y con sello propio.

Una lástima que en la banda sonora de la serie no hayan incluido esta canción de Silvio Rodríguez que habla con maestría del sentimiento de perder la vida que nos rodea.

Calificación: 8

"The Knick": cirugía brutal de Soderbergh

Dijo que se iba a retirar pero no para de trabajar. Últimamente para la televisión: Behind the Candelabra y la serie The Knick. Steven Soderbergh (Traffic, Ocean´s Eleven, Efectos secundarios) es un director diferentes al que le gusta innovar. En esta serie protagonizada por Clive Owen en una producción de HBO hace un retrato brutal de un cirujano kamikaze a principios del siglo XX en Nueva York.

La serie está muy bien dirigida e interpretada, tiene una música electrónica muy característica de Cliff Martinez (Drive, Contagio, Traffic) Además la fotografía del propio Soderbergh y la puesta en escena son maravillosas.

Pero hace falta mucho estómago para aguantar tanta escena de operación salvaje en primer plano. La historia es durísima y original, muy centrada en personajes capaces de deshumanizarse hasta grados insospechados. A Soderbergh siempre le ha interesado más el lado vil del ser humano y aquí se ha quedado satisfecho.

Habrá que ver como evoluciona la serie que llegará a los veinte capítulos en la primera temporada y que ya ha sido confirmada una continuación.

Un día gris en el bar de Leslie Nielsen

Falleció a los 84 años. Hizo demasiadas películas, muchas de ellas demasiado estiradas y prescindibles. Pero tuvo momentos gloriosos... He querido recuperar uno de ellos en este día lluvioso... Y gris... Y frío... Un momento fantástico para adquirir una depresión. Este es un homenaje paródico al cine negro y los bares más tristes de ese tipo de películas.



Y de regalo una escena ideada por Eisenstein, fusilada por De Palma y desquiciada por el canoso más felizmente idiota del cine de los últimos años.

"Retorno a Ítaca". Laurent Cantet sigue viajando

El director francés Laurent Cantet (Recursos humanos, La clase) sigue cambiando de piel en cada película. Si con Foxfire entró a fondo en el ambiente sureño americano de los años 60, aquí se traslada a una azotea cubana en la actualidad. Retorno a Ítaca es una película en la que se habla mucho de todo. Pero en realidad los personajes tardan en hablar con claridad, en darle a las palabras el significado más completo.


Como en las grandes películas del cine oriental, del teatro de Chejov o los relatos de Carver, la historia desciende lentamente desde la amistad superficial a la complejidad escondida y más verdadera del ser humana. El viaje es algo anodino y redundante en los primeros tramos, pero finalmente acaba siendo un ejercicio brillante de guión e interpretación. De lo mejor que hemos podido ver en la sección Perlas del último Festival de Cine de San Sebastián.

Retorno a Ítaca comienza con un radio-casette en el que suena una canción que te permite viajar al pasado, al lejano Ítaca...

Calificación: 8´5


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