La ficción española también se crece

El momento grande del cine español que vivimos desde hace años se acerca cada vez más a la televisión. Hasta ahora nuestras series eran las más vistas (Águila roja, La que se avecina, Cuéntame), pero no eran ni mucho menos las mejores. Sin embargo cada vez hay más títulos nacionales en televisión de una gran calidad que además puede presumir de no perder espectadores.

El primer capítulo de Tiempo entre costuras, la adaptación de la exitosa novela de María Dueñas, logró 5 millones de espectadores en Antena 3 superando en audiencia esa misma noche a Isabel (otra gran serie, que no baja de los 3 millones de seguidores en directo). Brillan especialmente en la serie la adaptación fidelísima de una buena novela (a veces hay párrafos casi idénticos en el guión y el libro), Adriana Ugarte, Raúl Arévalo, la fotografía, la producción, la música…

Esta serie tiene componentes de varios géneros: romántico, histórico, policiaco. La historia se enmarca en los inicios de la Guerra Civil desde una perspectiva diferente; la protagonista vive el desastre fratricida desde Tánger. Sin duda Tiempo entre costuras está llamada a marcar una cima en la televisión española.

“Downton Abbey” (4ª temporada): Bendita la luz

Las series de televisión están en su momento de pasarela. Comienza el curso y el regreso de las ficciones televisivas más interesantes. Una de ellas es Downton Abbey, que ya va por la 4ª temporada, la última de Julian Fellowes como guionista (aunque la serie continuará, lo que no sabemos es cómo).

El primer episodio de esta nueva etapa despeja dudas: continua la excelencia, el detallismo de los planos, los diálogos exactos y sobre todo esa bendita luz que ilumina a cada personaje. En especial a Maggie Smith, que ha dejado de ser la abuela anfitriona; ahora es la Reina Madre del Imperio Británico.

Hay que aceptar las reglas del juego; estamos ante un culebrón de 5 estrellas, arte follletinesco de 1ª línea. Así acabó la tercera temporada, así empieza esta nueva etapa de la verdadera joya de la corona inglesa.

“Homeland” y “Breaking Bad”: unos que vienen…

Acabó Breaking Bad. Bueno, está acabando. Pero ya sabemos el final. No hay que preocuparse; mis labios están sellados. Y además no hay nada nuevo que decir. Es como que Leo Messi marque un gol: se ha convertido en rutina. Lo de la serie de Walter White es parecido. Hace años que se instaló en las cinco estrellas y ahí seguirá por mucho años.
 
Una serie que más que enterrarla habrá que embalsamarla. ¡Tampoco será para tanto! Tiempo al tiempo, pero no veo nada fácil superar a la serie de Vince Gilligan.



Se nos va Breaking Bad pero no dejan de volver series a modo de antídoto contra la nostalgia. Siguiendo a la espera de la tercera de Sherlock, acaba de regresar Homeland; la serie más premiada y comentada de los últimos años. Ha empezado con fuerza. Acabó de manera trepidante la segunda temporada y ha regresado con esa calma tensa que tanto fascina.

Me sigue sobrando el desquicie sexual de la protagonista (que esta vez es bochornoso, apenas un par de frases con el anónimo de turno), que no aporta nada en una serie muy significativa en casi todo lo que nos cuentan. Pero el resto es un gran comienzo. Una de esas series que no hay que perderse por demasiados motivos.



“Elysium”, “Oblivion” y el peligro de las tres estrellas

Tenemos un problema. Esto de la crítica de cine y las estrellas que se utilizan para calificar una película nos lleva con frecuencia a un territorio común: el planeta de las 3 estrellas. Ese lugar en el que mandamos a muchas películas con la idea de “no está mal”, aunque en el fondo lo que se entiende es que “no está bien”. En esa categoría están dos películas de ciencia ficción recientes: Oblivion y Elysium. No son dos obras maestras, pero tienen ambición, talento y un sentido del espectáculo notable.

Oblivion es del director de Tron: Legacy. Pero es mucho mejor que Tron: Legacy. Kosinsky mantiene la imaginería visual de su anterior película, algo más sencilla y eficaz esta vez, pero sube su marca individual contando con el apoyo de actores (Tom Cruise, Kurylenko, Melissa Leo) y guionistas de primera (entre los tres escritores del libreto está Michael Arndt: Pequeña Miss Sunshine, Toy Story 3). Le falta claridad narrativa y algo más de matiz a los personajes, pero la película es muy dinámica y medianamente reflexiva.

Elysium era una de esas peligrosas segundas películas de un jovencito genio que había entusiasmado con su opera prima (District 9). Ésta vez con un presupuesto más holgado (120 millones, cuatro veces más de lo que costó su anterior película), un pedazo de actor como Matt Damon de protagonista y una secundario maléfica de lujo como Jodie Foster, este director africano nos vuelve a sumergir en un clima radioactivo, en un futuro sucio e inhumano. 

La película brilla en muchos momentos y es trepidante de principio a fin. Echas de menos un par de vueltas al guión, ya que faltan matices, diálogos más elaborados y menos convencionales, tramas secundarias mejor definidas, menos tralla y más alma. Pero es una película notable, con un comienzo apoteósico y unos planos aéreos que merece la pena ver en una pantalla lo más grande posible.

“The Confession”: Hitchcock reloaded

Sigue creciendo el número de webseries que optan a entrar en un circuito comercial televisivo a base de originalidad, talento y amor al arte no siempre recompensado. Hace algunas semanas vimos la genialidad cómica más hispana de Entre pipas. Ahora cambiamos de tercio. The Confession es una serie policiaca norteamericana que en 10 capítulos de 5-6 minutos desarrolla un misterio basado en un secreto de confesión, algo que Hitchcock ya desarrolló en la sensacional Yo confieso.

Esta vez el sacerdote no es tan fotogénico como Montgomery Clift, pero sí tan carismático. John Hurt recibe en el confesionario al mítico Jack Bauer de 24 (Kiefer Sutherland), que aquí interpreta a un asesino maquiavélico. La serie es de 2011 y la ha comprado recientemente la cadena AXN, desde dónde puede verse en abierto. Aunque como siempre aconsejo verla en V.O.

Es una serie que te atrapa con un guión astuto y elegante, con unas salidas esporádicas del confesionario muy acertadas y una planificación muy sencilla que aprovecha dos actores que saben moverse en este tipo de personajes. La música del experto en series Sean Callery (Homeland, 24) consigue una tensión cortante a lo largo de los 62 minutos de metraje. The Confession se rodó en 2011 y hasta ahora no ha logrado una repercusión que espero que siga creciendo.

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