Incertidumbre por "María Magdalena"

El personaje merecía una película. Lo que hicieron con su historia en El Código Da Vinci no tenía nombre. Nadie defendió la veracidad ni la calidad de la novela y la película pero su popularidad fue desmesurada.

María Magdalena se estrenará el 16 de marzo en España, dos semanas antes que en Estados Unidos. El director es el australiano Garth Davis, que ya mostró personalidad en Lion. Del reparto me gusta mucho la opción de Rooney Mara, una actriz sensacional que siempre transmite una riqueza interior a sus personajes. Me genera mucho más inquietud el vitriólico Joaquin Phoenix interpretando a Jesucristo.

Por lo visto en el trailer de promoción la producción es ambiciosa y las intenciones de los primerizos guionistas no tienen nada que ver con las de Dan Brown, y apuntan más bien a una relectura ideológica del Evangelio políticamente correcta. Muy en la línea del pensamiento feminista actual. 

La película se ha rodado en Sicilia.

"Coco" reina en México

La última película de Pixar ha vuelta a ser un éxito clamoroso, especialmente en México. Allí se estrenó en primer lugar el pasado 27 de octubre y por ahora ha logrado una taquilla de 53 millones de dólares que seguirá creciendo en las próximas semanas. Es la película más vista en ese país este año. Ningún título ha logrado esa cantidad desde que en 2012 Los vengadores alcanzase la cifra de 62 $.

Coco cuenta una historia centrada en México sobre la muerte de los seres queridos y el poder de la música. Como no he visto la película os dejo el trailer y la videocrítica de Ana que pone los dientes largos.



Leni Riefenstahl: Genio y monstruo del cine

Se entiende que el nombre de Leni no deje indiferente a nadie. Fue una mujer culta, rebelde, genial e imprevisible que vivió en medio de un siglo enloquecido en el mayor manicomio de Europa: la Alemania de los años 30-40.

Hay pocas dudas. Leni Riefenstahl (Berlín 1902-Bavaria 2003) ha sido la mejor directora de la historia del Cine y la persona que más ha influido en el género documental. En sus 101 años de vida, ha dejado una huella imperecedera con dos obras maestras: El triunfo de la voluntad (1935) y Olimpiada (1938). El uso de travellings, el rodaje en grandes escenarios y la utilización metafórica de la naturaleza revolucionaron el cine en construcción de los años 30. Sin embargo, tras la II Guerra Mundial, esta directora fue denostada dentro y fuera de Alemania considerándola la directora oficial de la propaganda nazi.

Su vida estuvo llena de contradicciones: trabajó para Hitler sin compartir sus ideas antisemitas, fue la primera gran directora de cine a pesar de que su sueño era ser bailarina de danza y actriz, e hizo la propaganda más eficaz cuando su intención era esculpir obras de arte.

Sus memorias recorren el siglo XX con la aparición de muchos artistas que admiraron su talento: el escritor Erich Maria Remarque, los cineastas Abel Gance o Josef Von Stenberg, el dramaturgo Max Reinhardt... Por supuesto la relación de la autora con Hitler y Goebbels resulta apasionante, al tratarse de un conflicto permanente con dos personajes históricos tan maquiavélicos. Se nota que esta directora era una magnífica escritora capaz de definir en pocos trazos a un personaje. El retrato que compone de estas dos mentes perversas es brillante, más teniendo en cuenta lo mucho que se ha escrito sobre ellos, y la fuerza que aún así tiene el relato.

Tanto en esta autobiografía como en el magnífico documental Die Macht der Bilder (Leni Ríefenstahl: una vida de luces y sombras, de 1993), esta directora ha intentado defenderse de los que la siguen acusando de su cercanía con el nazismo. Pero ha tenido poco éxito. Varios cineastas de Hollywood tan consagrados como Jodie Foster o Steven Soderbergh han intentado hacer un biopic sobre esta directora alemana pero se han encontrado con demasiadas dificultades.

Y es que por mucho que en estas 928 páginas la autora se empeñe en limpiar su pasado hay verdades incontestables: otros huyeron, ella no, otros se jugaron la vida, ella no… Quizás no fuese consciente del número de judíos que morían en los campos de exterminio, pero vio más que suficiente para que su fascinación por Hitler no fuese tan duradera. En este sentido, el libro tiene demasiados silencios, especialmente de los recuerdos de los años de la guerra en los que Leni da un visión distanciada y aséptica de un Reich que pretendía conquistar al mundo con una dictadura despótica.
Esto hace que su biografía sea tan apasionante y aventurera como incompleta y parcial, tan subjetiva como sugerente, tan fascinante como engañosa.

Leni Ríefenstahl. Memorias. Editorial Lumen. 928 páginas. Precio: 33,90 euros

Monótona nostalgia de Linklater

Todos queremos algo es un intento más de recuperar los veranos de los 80. Richard Linklater conoce bien esa época que ya desarrolló en Boyhood, posiblemente su mejor película. El pelo largo, los bañadores cortos, los colores chillones, las casetes  y la música de Dire Straits, Cheap Trick o Pat Benatar. Para los que vivimos esa época no tienen qué hacer mucho más para que nos rindamos ante una película. Linklater cuenta con ello y abusa de nuestra confianza realizando una película con personajes cortados en serie, sin apenas vida ni personalidad.

Los jóvenes universitarios que sólo buscan sexo en medio del cálido verano son un perfil tan trillado que la historia aburre a los 10 minutos. Las conversaciones y los conflictos son monotemáticos en esa competición por ver quien es el más macho y la más zorra del establo. Para completar, el humor es constantemente bobo en diálogos inacabables de verborrea primaria.

 A mitad de película Linklater se da cuenta que la película se le está desmadrando e intenta dar un poco de contenido a la historia. Demasiado tarde. Los personajes ya han mostrado una psicología infantil con impulsos fisiológicos de adolescente y es muy difícil sacarlos de allí.

Calificación: 5




"El médico alemán": El ángel de la muerte

Josef Mengele (Baviera 1911-Brasil 1979) sigue sien­­do uno de los recuerdos más perversos del nazismo ale­mán. Este médico y antropólogo fue amigo de Hitler desde sus comienzos y luchó como soldado en la guerra hasta que resultó herido en el año 1942. Entonces fue trasladado al campo de concentración de Ausch­witz dónde realizó todo tipo de atro­ces experimentos, es­pecialmente con madres em­barazadas y niños recién na­cidos. Josef Mengele pa­só entonces a ser reconocido co­mo “El ángel de la muerte”.

En 1949 Mengele huyó a Argentina donde siguió rea­lizando estudios genéticos con una falsa identidad. De aquí parte El médico alemán, película de la argentina Lucía Puen­zo, que esta vez realiza un trabajo menos extravagante y hermético que en anteriores ocasiones (El niño pez, XXY).

El catalán Àlex Brendemühl (Insensibles, Héroes) rea­liza una interpretación prodigiosa, con una entona­ción alemana perfecta y una voluntariamente im­per­fec­ta forma de hablar español con acento argentino pos­tizo. Su retrato es diabólico, definido con un tono mi­nimalista: la manera en que mide las mandíbulas, las falanges de sus “cobayas”, la mi­rada gélida y científica del que desde hace años no ve almas sino cuerpos, del médico que no pretende curar individuos sino me­jorar una raza.



El guión de Puenzo permite una matizada apreciación del mal sin chillar al espectador ni subrayar una mal­dad inverosímil. En este sentido, la película re­cuer­da, en el ritmo y en el retrato hábil y cer­tero de un di­rigente nazi a la película Hannah Arendt, de Mar­ga­re­the von Trotta. La voz en off de la niña Florencia Ba­do resulta muy sugerente y necesaria para contar una historia que no preten­de agotar el personaje de Men­gele, sino acercarse a él de una manera distinta.

Esta sutileza narrativa se enmarca con mucho acier­to en la fotografía de Nicolás Puenzo de unos pai­sa­jes idílicos de Argentina; una manera muy sugerente de mostrar que en medio de la belleza pue­de anidar la na­turaleza más corrompida. En el fon­do, es de lo que tra­ta la película: de cómo la naturaleza de las cosas se puede pervertir, de cómo un científico con enorme talen­to puede ser recorda­do por el dolor y las muertes cau­sa­das desde su aberrante concepción del ser huma­no.

Calificación: 7,5

"Chance": Varias series en una

Hugh Laurie ha sabido separarse de la sombra de House con series como Veep. El infiltrado o Chance, una ficción que protagoniza interpretando a un neuropsiquiatra inclinado hacia pacientes en peligro o decididamente delictivos. El caso central que tiene en su consulta es el de una mujer que padece esquizofrenia y los ataques de ira de su marido.

La principal característica que tiene esta serie es la dispersión. Se pasa de un paciente a otro con mucha facilidad y sin dar ninguna explicación. El guion consigue abrir y cerrar todas las historias con bastante habilidad aunque el espectador no sabe muy bien a qué atenerse, qué trama seguir con más interés. Cada una de ellas tiene cierto gancho por el uso de la música, la interpretación y la voz en off del protagonista que retrata en breves brochazos a cada personaje.



Chance es una serie que no acaba de ser ni adictiva ni aburrida. Es correcta y diferente, algo que debería ponerla en algunos escalones por encima del resto pero no es así porque no acaba de ser lo suficientemente sugerente. Hay un cierto ritmo narrativo que ni frena ni acelera, que no se centra en grandes giros sino en el desarrollo sereno de los personajes.

Lo que es indudable es que detrás de Chance hay mucho oficio. Los creadores son Alexandra Cinningham (Mujeres desesperadas, Aquarius) y Kem Nunn (Hijos de la anarquía), y entre los directores destacan Lenny Abrahamson (La habitación), Carl Frankin (Por trece razones, The Leftovers) o Nelson McCormick (The Good Wife, Touch).

Lo mejor de la serie es el reparto comandado por un sensacional Hugh Laurie acompañado de Gretchen Mol (Mozart in the jungle, Boradwalk Empire), que interpreta a la paciente esquizofrénica. El toque de serie enloquecida lo ponen Ethan Suplee (inolvidable como el "gigante" nazi amigo de Edward Norton en American History X) y Paul Adelstein (uno de los secundarios maléficos de Prison Break). Ambos dan vida a dos personajes perversos e impredecibles que alteraran la vida tranquila y la forma de ser reflexiva del Doctor Chance.

Calificación: 6

La mendiga Maggie Smith

Miss Shepherd era conocida en todo su barrio londinense como la vecina indeseable. Esta anciana mendiga vivía en su desvencijada furgoneta gris que aparcaba en frente de una casa el tiempo que los dueños se lo permitían. Curiosamente el que aguantó con más paciencia fue un solitario escritor, Alan Bennet, que “convivió” con ella más de 15 años. De esta relación nació la obra de teatro y su versión cinematográfica.
Maggie Smith es una actriz que no necesita presentación. A punto de cumplir 83 años es una auténtica reliquia del teatro, el cine y la televisión inglesa. El último personaje inmortal que ha creado en los últimos años es Violet Crowley la gran matriarca de Downton Abbey.
En The Lady in the Van aprovecha la originalidad de su personaje que contrasta con el de gran dama inglesa que estamos acostumbrados a ver en pantalla. Aquí es una pobre excéntrica con ingenio, talento e ironía típicamente inglesa, muy elegante a pesar de vestir con harapos y desprender un olor insoportable.
La película mide bien los tiempos y mantiene embobado al espectador ante unas interpretaciones y diálogos tan brillantes. La estructura teatral es evidente pero no resulta acartonada gracias a la puesta en escena de todo un experto en la materia como Nicholas Hytner (La locura del Rey Jorge, El crisol).
La historia avanza a buen ritmo gracias a los constantes y variados conflictos de los dos protagonistas. El actor de series británicas Alex Jennings tiene el gran mérito de  enfrentarse a Maggie Smith y no morir en el intento, además de lograr que su personaje no degenere en un pedante y previsible escritor individualista y desagradable.  
Solventando la tentación de caer en la caricatura, los personajes acaban resultando entrañables y complementarios. Una historia deliciosa en la que hay espacio para el humor, el drama, los recuerdos, la literatura que nos da una vida de repuesto y los vecinos imprevistos que acaban por convertirse en indispensables.    
Calificación: 7

"Sucedió una noche": Capra inaugura un récord

En 1934 Frank Capra llevaba 8 años haciendo cine cuando logró un record de los Óscar: Sucedió una noche obtuvo los 5 grandes premios (película, director, actor, actriz y guion). Este caso sólo se repetiría dos veces más con Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) y El silencio de los corderos (1991).

Para los que aún piensan que la "abuelita" Capra fue un cineasta ingenuo y blandito que contaba historias bonitas y simples, les animo a ver este monumento del séptimo arte. Creo que todo el mundo ha visto escenas de la película que han pasado a la Historia del Cine: el famoso auto-stop de Claudette Colbert o la famosa escena de las murallas de Jericó. No parece suficiente para valorar esta comedia ágil y seductora con dos actores que reflejan dos formas de ser e interpretar casi antagónicas que demuestran la atracción de los polos.

El surrealista camino hacia el altar y, en general, los últimos 10 minutos de película son un prodigio de genialidades encadenadas: elegancia e inteligencia en el tiempo de los gag, la planificación, la interpretación de los actores, etc. Como los mejores clásicos sigue teniendo ritmo y personajes con mucha vida detrás, perfectamente reconocibles y empáticos con el espectador.

Capra volvería a ganar dos Oscar más como director con El secreto de vivir (1937) y Vive como quieras, y acabaría siendo uno de los grandes cineastas de la Historia del cine con películas como ¡Qué bello es vivir!, Arsénico por compasión, Juan Nadie, Caballero sin espada o Un gangster llamado milagro.

Calificación: 9

Top 10 de Vídeocríticas (actualizado 24.11.2017)

Hace unos años me aconsejaron hacer Vídeo-críticas cuando fuese a festivales de cine. Estas son las 10 más vistas.

1º) La más taquillera: la de la peli de Bayona, saliendo del Cine Principal de Donosti porque la música estaba muy alta. Cosas del directo.



2º) Vigalondo me volvió a hacer disfrutar con una propuesta muy arriesgada que creo que le salió bastante bien.



) Entre la comedia y el documental, Selfie cuenta la historia de un niño bien, hijo de un político corrupto.



4º) La peor de todas las pelis españolas que he vistos en años. La crítica más ácida. Sigo creyendo que la merecía.



5ª) Patrocinada por Alex de la Iglesia, esta película retrata lo más sórdido de personas traumatizadas por cuerpos deformes.



6º) Rubén Darío se enamoró de Paca y yo de Irene Escolá. Pero no de esta película...




7º) Este cortometraje de Rodrigo Sorogoyen es magistral en el uso de la elipsis, la interpretación y las localizaciones. A Hitchcock le hubiese encantado.



8º) Película perfecta de un director que me ha dejado de piedra. No me esperaba algo tan gigante de un cineasta con una filmografía tan discutible como Francoise Ozon.



9º) Los directores de Loreak cuentan una historia verdadera que parece una leyenda




10º) Curioso documental sobre un posible tsunamí en las costas españolas. El tema es más inquietante que la película.




"La librería" preciosa de Isabel Coixet

Al acabar de ver la última película de Isabel Coixet en un cine lleno de mujeres una de ellas no se pudo contener y dijo en voz alta: "¡Qué bonita!". Era verdad. Es una película preciosa, que no preciosista. Bella en cada plano, cada paisaje, en esa decoración de interiores y esos vestuarios tan cálidos al estilo escocés. En ese clima de belleza los actores transmiten delicadeza y humanidad, crueldad y envidia, gracia y pecado.

Emily Mortimer, Patricia Clakson y Bill Nighy son los actores más conocidos del reparto y están, como siempre, superiores. Pero no son los únicos, el amplio elenco de actores están sobresalientes. Quizás a la película se le podía haber pedido más en algunos momentos en que las posibilidades de la historia quedan un poco desaprovechadas. Aún así me alegro de que Isabel Coixet haya realizado una película tan concreta y lírica, sugerente y contenida a la vez. Hay 5 o 6 escenas que se te quedan grabadas; algo que no me sucedía desde Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras.

Supongo que hablaremos mucho de esta película a lo largo de este año. Merece estar entre las más premiadas.

Calificación: 8´5




"American Assassin" no funciona ni como videojuego

Algunos defendieron Matar al mensajero, la anterior película de Michael Cuesta. A mí me dejo indiferente a pesar de tener una buena historia. American Assassin ya contaba con que no me iba a entusiasmar por la historia, mil veces vista, de "soy fuerte, americano y voy a mataros a todos los que habéis matado a la gente que quiero, hijos de perra".

Con ese argumento se han hecho obras maestras como Sin perdón de Clint Eastwood o Braveheart de Mel Gibson. Michael Cuesta no ha pretendido hacer algo tan grande, pero al menos podía haber logrado una película entretenida con buenas coreografías en las peleas, algún giro imprevisto, frases a lo Vin Diesel. No hay nada de eso. La historia y los personajes ni se acercan al carisma que hemos disfrutado en El fuego de la venganza o Shooter de Antoine Fuqua, y La extraña que hay en tí de Neil Jordan. O en una versión más cómica en Noche y día, Los mercenarios 2, Kingsman o Misión imposible 4.

American Assassin no da ni para un videojuego de matar a terroristas. Ni siquiera Michael Keaton da un poco de entidad dramática a esta película de mitad de tabla para abajo.

Calificación: 5

Destripando a "Thor"

"Aunque tampoco es decir mucho, 'Thor: Ragnarok' es fácilmente la mejor de las tres películas de 'Thor', o quizá es que piense eso porque por primera vez los guionistas y yo coincidimos en una cosa: los films de 'Thor' son absurdos." 

Peter Debruge: Variety 

No tengo mucho más que decir. El director, guionista y actor neozelandés Taika Waititi ha sido fiel a su estilo gamberro y se ríe a gusto del personaje más aburrido y tieso de Marvel. Sólo hay que ver algo de sus dos anteriores películas para comprender que los que le contrataron sabían a lo que se exponían.



Chris Hemsworth confirma lo que ya demostró en La cabaña del bosque, la entretenidisima locura de Drew Goddard y Joss Whedon: es un cómico excepcional. En esta tercera parte de Thor se ríe de su sombra con mucho arte, sin exagerar ni dejar vencerse por un cierto pudor por salvar el personaje. La película es de lo más divertido que he visto en bastante tiempo. Si no durase 130 minutos y la trama tuviese un poquito más de interés sería una de las mejores películas de superhéroes de los últimos tiempos.

La película ha costado 180 millones y ya ha logrado ingresar 740. Y aún le queda carrete para rato. Con Spiderman Homecoming y Wonder Woman, lo más original que ha salido del cine y la televisión de superhéroes en 2017. 

Calificación: 6´5



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